EL EMPRENDIMIENTO SE ENCUENTRA EN PLENO PROCESO DE MADURACIÓN. UNA PROPUESTA INSPIRADA EN EL EQUILIBRIO DE LA NATURALEZA.
«Gracias al Monte» es un proyecto en constante transformación. Surgió en un entorno natural donde las experiencias fluyen de manera singular.
En una reserva natural de las sierras de Córdoba Nicolás Rojas, también conocido como Asian y Marianela Díbono, alias Amaya, comenzaron a producir dulzuras con materia prima autóctona, entre ellas el alfajor de algarroba, ganador del premio nacional en la categoría saludable.
“Ofrecemos una alternativa distinta, enfocada en necesidades reales y urgentes como puede ser comer sin tacc o sin azúcar agregada, con el bonus de emplear ingredientes regionales; favoreciendo la economía local, traccionando un circuito virtuoso de producción, respetando el medio ambiente”, destaca Nicolás uno de los mentores.
El proyecto se destaca por la elaboración de productos con ingredientes naturales sin agregados artificiales.
En otras palabras, enfatizó Nicolás: “Gracias al Monte es una invitación a reconectar a través de los alimentos, con esa parte de nuestras raíces que se están perdiendo la conexión con lo natural».
Entre los principales desafíos que el emprendimiento asumió es la de preservar el carácter orgánico de los productos evitando todo tipo de conservantes.
En este sentido, la formación profesional y el asesoramiento son los pilares para continuar el desarrollo del proyecto.
Al respecto, señaló Nicolás: “Arrancamos sin planificación ni recursos, lo que puso en duda la continuidad. Hoy estamos convencidos que a pesar de los desafíos este emprendimiento va más allá de lo comercial, y nos estamos formando y asesorando para encausarlo. Nos estamos formando como Chef Plant Based (gastronomía a base de plantas) y con asesores de triple impacto. Además, nos sumamos a otros emprendedores alineados a nuestra concepción sobre la alimentación y la sustentabilidad”.
En un emprendimiento familiar uno de los mayores desafíos es lograr el equilibrio en las relaciones.
Es un trabajo diario que requiere un carácter versátil para vincularse de manera armoniosa.
Asimismo, adaptarse es una habilidad que se naturaliza desde el primer día. Acomodarse a los diferentes escenarios, a las personas en general, a los aprendizajes nuevos, a las dificultades; es una aventura que requiere paciencia y perseverancia.
“Gracias al Monte” se encuentra en una etapa de transformación y definiciones, su horizonte próximo es planificar la producción, profesionalizarla a ésta para consolidarse en el mercado de productos saludables reales siempre bajo la consigna de respetar la naturaleza.
A futuro, adelantó Nicolás: “La idea es invitar a las personas a vivenciar la experiencia y participar de manera activa, como hacíamos en las reservas naturales donde vivimos, pero más cerca de la ciudad para que sea más accesible para todos”.
En definitiva, el camino de un proyecto no es lineal se va construyendo con el hacer diario, observando la realidad, en especial, las necesidades que se presentan a diario para aportar una solución viable y sustentable.
A través de sus canales digitales, “Gracias al Monte” ofrece clases breves de cómo trabajar con algarroba y otras harinas, recetas e ideas saludables, entre otros datos de interés referidos a la alimentación natural y propiedades de la materia prima, en especial de la algarroba.
Texto: Andrea Soria
Fotografías: Gentileza Gracias al Monte