Cecilia Schierano ingeniera química y también paciente con rosácea, lo que movilizó los primeros pasos del emprendimiento; más adelante en el camino junto con la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), a través del Dr. Rubén Grosso y la empresa Nutrin SA, fabricante del aceite de maní orgánico; dieron forma a Eternut.
La empresa se dedica a desarrollar y fabricar productos para el cuidado de la piel con fórmulas que incluyen materia prima orgánica, principalmente aceite de maní.
La rosácea es una de las afecciones de la piel que no tiene un diagnóstico preciso, su causa es multifactorial: estrés, la alimentación, el tipo de piel, la genética, entre otros.
Otras afecciones similares son la psoriasis, el acné; también hay afecciones más conocidas como las quemaduras e irritaciones.
“La biología celular y la alimentación están relacionados, a partir de allí identiflqué mi patología desde ese lado, e investigué la manera de aportar desde afuera los nutrientes que estaba necesitando mi piel para fortalecerla y así, enfrentar las condiciones internas y externas del día a día”, explica la ing. Química, Cecilia Schierano.
La base de los productos es antiinflamatorio, regenerador, antibacteriano, por los minerales, ácidos grasos esenciales y vitaminas
La fórmula que empezó a desarrollar para los productos contenía materia prima natural y orgánica, sin derivados del petróleo y sin sustancias que pudieran afectar a otros órganos.
Si bien la mayoría de las afecciones de la piel se tratan con medicación, Cecilia subraya que la prevención es fundamental. Y agrega: “Para elaborar los productos utilizamos agua termal mineromedicinal de Ph neutro y también nutrientes que aportan vitaminas, ácidos grasos, todo lo necesario para reconstruir las membranas celulares de la piel. En Córdoba se produce el aceite de maní que tiene las propiedades perfectas y compatibles con la membrana de la células de la piel, pero todo se exporta”.
Tras concretar la sociedad el paso siguiente fue armar el equipo de trabajo para que el emprendimiento creciera y se expandiera.
“En el camino tuve algunas decepciones que me hicieron retroceder. Lograr alinear a cada integrante a la fllosofía de la empresa no fue sencillo. El trabajo de ser emprendedor no es fácil, a veces uno se siente tentado de bajar los brazos. Se requiere mucha paciencia y convicción”, enfatiza Cecilia.
Finalmente, considerando que el aceite de maní se exporta al mundo la visión a futuro de la empresa es instalar Eternut como una alternativa no comestible en el uso del aceite de maní. “Buscamos agregar valor a ese aceite a través de un producto de una línea de dermo cosmética inclusive consideramos que ayudará a la economía regional”, resume la ingeniera química.
Texto :Andrea Soria
Fotografías: Cecilia Schierano